jueves, 19 de enero de 2017

El primer canchero del mundo




Una vez disuelta la unión forzada con Lanús, Talleres recuperó en 1935 la autonomía en lo que se refiere a lo futbolístico. Para la jornada inaugural del campeonato de ese año, Talleres recibía en Timote y Castro a San Lorenzo y la expectativa generada en Escalada era enorme –una conscripción de socios arrojó casi 700 nuevos asociados- tras mas de tres meses sin actividad oficial.

El periódico La Idea le dedicó unas elogiosas palabras al socio número 1 de Talleres: Pablo Comelli, el primer canchero del mundo.




"La gran masa de aficionados que mañana ha de colmar las instalaciones del C.A.Talleres, con motivo del clásico con San Lorenzo, tendrán oportunidad de admirar el notable efecto que produce la cancha vista desde los tablones.

El césped verde, recién cortado, parejo e invitador, es un himno a la labor inteligente del socio Nro 1 de Talleres, Pablo Comelli, el “ingeniero” del campo de deportes, que merced a sus desvelos se ha constituido en el mejor field de la Asociación del Football Argentino.

Nos anticipamos a hacer el elogio a Pablito, porque sabemos que no han de escatimarlo los que sepan apreciar la labor del primer canchero del mundo."


La Idea, sábado 16 de marzo de 1935.

sábado, 13 de febrero de 2016

Talleres, objeto de estudio de la universidad



Hace algunos meses la Universidad Nacional de San Martín, publicó un libro denominado “La Cancha Peronista” compilado por el sociólogo Raanan Rein, y en el que podemos encontrar un artículo dedicado a Talleres, escrito por el sociólogo Mariano Gruschetsky. A lo largo de sus 276 páginas, “La Cancha Peronista”, indaga en el rol del estado en el deporte en el período 1946-1955, haciendo especial hincapié en el vínculo entre los gobiernos peronistas y algunos clubes. Conversamos con el autor del artículo sobre Talleres.

¿Como surge la idea de “La Cancha Peronista?
Hace como dos años el Historiador Israelí, Raanan Rein, especialista en temas de peronismo publicó un libro "Los Bohemios de Villa Crespo. Judíos y fútbol en la Argentina" y en esa oportunidad se puso en contacto con una serie de investigadores que conformábamos el Centro de Estudios del Deporte, aquí en la Argentina. Casi todos coincidíamos en la poca existencia de trabajos de investigación que desde las ciencias sociales hayan tomado los clubes como tema. De ahí surgió la idea de tomar un período, y en ese caso, el peronismo era bastante atractivo.

¿De qué trata el libro y que parte ocupa Talleres?
El libro intenta brindar un panorama acerca de la relación que existió entre los clubes de fútbol y el primer peronismo, para conocer seriamente el período y como no podía ser de otra manera derribar ideas y mitos muy instalados en la sociedad argentina. El principal era aquel que planteaba al gobierno de Perón como una fuerza monolítica capaz de controlar todos los aspectos y dimensiones de la sociedad, entre ellos, por supuesto el deporte. El libro, llega casi a la conclusión contraria. 

La gran pregunta que nos hicimos fué ¿Durante el período 1945-1955 los clubes se "peronizaron"? Y la respuesta es que hubo múltiples situaciones y matices. Clubes que se "peronizaron" como River, Boca y Gimnasia; otros que lo hicieron a medias, y algunos que se opusieron fervientemente , como Estudiantes de La Plata,  o el caso de Velez, que se hicieron los distraídos, como si nada hubiese cambiado. Lo interesante y llamativo, es que indistintamente de esa actitud casi todos los clubes obtuvieron apoyo del estado peronista. Uno de los primeros mitos que derriba el libro es aquella famosa idea sobre que Perón le construyó la cancha a Racing, y de ahí su apodo "deportivo Cereijo" en honor al activo ministro de Hacienda de Perón. Claro que Racing recibió ayuda económica, pero al igual que el resto que muchos otros los clubes. Y Cereijo recorrió y fué agasajado en varios de ellos. Por ejemplo fué nombrado socio honorario de Velez, club que no adoptó ninguno de los símbolos peronistas durante todo el período.

¿Y Talleres?
Por un lado tiene el atractivo de la tradición socialista escaladana, a la vez que aporta al libro al ser un caso que se aleja de los clubes de mayor convocatoria. Es decir completa el panorama.

¿Cómo llegaste a involucrarte con Talleres? ¿Por qué te interesó..?
Un día, estando en la biblioteca de la AFA revisando datos sobre cantidad de socios de clubes la década del 30 me topé con una Memoria y Balance de Talleres e inmediatamente me llamo la atención que tenía un número alto de socios en relación con su perfomance futbolística. Aún sin conocer casi nada de la historia del club, intuí que estaba ante un caso interesante. Cuando me contaron que había sido intervenido, el caso cayó de maduro

¿A que conclusiones arribaste tras tu estudio?
La conclusión más fuerte que surge del trabajo nos permite afirmar que el surgimiento del peronismo produjo un impacto considerable en la vida política del club. Básicamente podríamos decir que la emergencia de este movimiento político en la vida nacional puso en tensión ciertas formas de hacer política en la institución, fundamentalmente representaciones muy arraigadas entre socios y dirigentes. Puntualmente se trató de aquella idea que sostiene que la apoliticidad debe regir la existencia de los clubes. José Zenon Baldi, quien fuera presidente del club, como expresión del peronismo en Talleres, rompió por un momento con esta lógica, poniendo las diferencias políticas partidarias en la superficie, dándoles así visibilidad. Con la incorporación de la liturgia del peronismo al club, forzó el posicionamiento de propios y ajenos. Sin embargo y visto en perspectiva, pareciera que ese momento, que duró apenas 2 años, fué solo una excepción. De la mano del también peronista Cousiño el club vuelve a la “normalidad”, a la lógica de siempre.

Tras el capítulo sobre Talleres, ¿hay nuevos proyectos donde el club siga siendo objeto de estudio?
En mi caso personal estoy realizando mi tesis de doctorado en Ciencias Sociales de la UBA, cuyo título es “Clubes de fútbol y espacio urbano en el proceso de expansión del Gran  Buenos Aires” y pretende analizar  la relación existente entre la aparición y desarrollo de clubes de fútbol profesional y el proceso de desarrollo urbano del Gran Buenos Aires en el período 1920-1970. Aquí Talleres será uno de los casos a trabajar.

Entrevista: Ariel Cappelletti

sábado, 30 de enero de 2016

El único


Todos lo conocemos. O mas bien, “lo tengo de vista”, sería la respuesta mas común ante una pregunta que cualquiera que sienta estos colores nos puede hacer para saber, si como él, yo también lo registro. 

Y la memoria no es mi fuerte, pero aunque parezca una contradicción, si está Talleres en el medio, mi cabeza hace un pequeño esfuerzo más y aquello pintado de rojo y blanco alfora inmediatamente. Entonces lo veo, con el entusiasmo y ganas de jugar propio de un pibe que no le sobran los dedos de las manos para indicar que edad tiene, en la puerta de la vieja platea de madera controlando el ingreso.

En los tablones de la popular, se escuchan algunas historias referidas a él, poco creíbles, pero para mí, que apenas ando por los diez años, me resultan totalmente ciertas. O al menos, quiero creer en ellas. Se dicen, entre otras menciones, que en los primeros recorridos de Talleres en el Torneo Nacional que lo llevan a Jujuy, Tucumán, o Cipolletti, él siempre está.

Que tres días antes de cada encuentro –porque los partidos se juegan siempre los sábados, o a veces un domingo- él anda con lo puesto, en alguna terminal de la gran ciudad dispuesto a partir a un nuevo destino. Y en esos viajes interminables, piensa que hace poco mas de un año, jugábamos con Claypole, V. San Carlos, Dep. Riestra o Muñiz. Y ahora…ahora hay que trajinar el país, andar, subirse con alegría y esperanza de verte otra vez, a una nueva ciudad.

Tras miles de kilómetros recorridos en un micro de larga distancia, llega a destino. Feliz, pero se siente solo cuando mira alrededor. Porque es el único. Único hincha de Talleres en Río Négro. Único hincha de Talleres en la cancha de Cipolletti. Y por ende, único hincha en la pequeña tribuna visitante que está detrás del arco pero poco importa porque Talleres vence al local 1 a 0 con gol de Aldo Noblea. El viaje de vuelta suele ser mas largo. Pero al menos, es con una sonrisa dibujada hasta llegar a su casa.

Es domingo 18 de diciembre y hace mucho calor ya. La fecha es una mas, pero para mí no, porque cumplo 8 años. Mi viejo trata de alguna manera, en medio del festejo familiar, de escuchar disimuladamente alguna novedad desde la vieja radio que nos hace llegar “La Oral Deportiva”, clavada en el dial de Rivadavia. Estamos jugando en Tucumán, con Atlético, que además de su condición de local, tiene las tribunas llenas de los suyos, y de la efervescencia digna que provoca el calor del verano en el norte argentino. Corren 30’ de la segunda parte y la historia está sentenciada: perdemos 3 a 1. Él, que nuevamente es el único habitante de la tribuna para los que no son de Atlético, analiza brevemente la situación. Por más que haya hecho mas de 1250 kilometros para ver a Talleres, una breve vista al reloj le indica que es hora de partir. Si, que debe volver. Por que si no vuelve, no llegará a tiempo para subirse al micro que lo traerá de vuelta. Con cansada resignación, y con la certeza de la inminente derrota se retira, en medio de la algarabía local.

Cuando llega a Buenos Aires, masculla la bronca por la derrota en las tierras del jardín de la república. Pero el martes se cruza un amigo, conocedor de los viajes de él, que lo felicita por el triunfo. Claro, su amigo no es de Talleres. Entonces piensa que es una de las tantas gastadas más que nos hacen aquellos compañeros de la vida, pero con otros colores en el corazón. Pero cuando llega la Solo fútbol, su asombro no entra en ninguna medida racional: a los 33’ Castro Villasenin dijo, ojo, nos ponemos a tiro del empate. A los 40’, volvió a convertir, y los nerviosos tucumanos no quisieron pensar en lo peor. A los 45’ el negro D’Ángelo, ese enorme central que vistió la camiseta albirroja, los dejó mudos. En una reacción histórica, Talleres ganó 4 a 3. Pero no hubo hinchas que marcan tarjeta en Timote y Castro testigos de la hazaña en suelo tucumano.

Ayer ya no tengo mas 8 años. Pero a metros del club, del 283 se baja él, presuroso. Lo conozco, claro que sí, siempre llega antes que todos. Ajeno al mundo de internet, se acerca al club, para saber si es cierto lo que escuchó en una audición partidaria de Vélez Sarfield. Que nuestra primera, juega mañana un amistoso con los de Liniers. Le dijo que si, pero que por las dudas, vayamos hasta la cancha para confirmarlo, pues está entrenando el plantel superior y la reserva. En el recorrido me cuenta, que su plan es –de jugarse el partido- levantarse a las 4:00. Partir alrededor de las 5:00 y llegar sin falta antes de las 8:00 a la estación de Ituzaingó, donde dice que un colectivo lo dejará en la Villa Olímpica, lugar del cotejo amistoso, porque “parece que no es fácil entrar a ese lugar”.

Yo le esbozo una sonrisa y me despido momentáneamente. Pego la vuelta y en voz baja se me escapa “Las cosas que yo hice por vos, no las hice por nadie mas….”

Gracias Colo. Talleres es Talleres, por tipos como vos. No fui al partido, pero me contaron que fuiste el primero que se agarró del alambrado esta mañana.

lunes, 3 de agosto de 2015

Presidentes de Talleres: Francisco Agnelli



Francisco Agnelli fue un dirigente de prolífica labor en el Club Atlético Talleres. Su trabajo en la institución se desarrolló con algunos intervalos desde 1928 hasta 1941. Fue uno de los principales impulsores de la ampliación del rango de actividades del por entonces Talleres Football Club, y compartió la visión de construir dependencias del club en el centro de la ciudad, junto a otros destacados directivos como Lorenzo Lainatti, algo que pudieron lograr los direcivos albirrojos recien en 2008, bajo gestión del ex-presidente Sergio Míguez.

Francisco Agnelli, estaba domiciliado en Morón 6264 (actual calle Dr. Melo), jugó 4 partidos y convirtió un gol en la intermedia de Talleres en 1923. Se asoció a la institución en  noviembre de 1924, con el número 264. 

Su labor de dirigente comenzó en 1928, como secretario general, cargo en el que continuó al año siguiente. Entre 1930 y 1933 asumió como vicepresidente, y fue presidente de Talleres en 1938 y 1939; años en los que económicamente el fútbol profesional ocasionaba a la tesorería albirroja grandes pérdidas económicas.

Además, fue delegado del club ante el consejo directivo de la asociación en 1928, 1929, 1931, 1938 y 1940. Integró la subcomisión de fútbol en 1928, 1929 y 1932, y en 1938 tuvo la iniciativa de realizar los primeros bailes de carnaval que organizó Talleres( que dejaban asiduamente un gran rédito económico y que con el tiempo se convertirían en un evento "clásico" para el club), en las canchas de tenis del club Ferrocarril Sud, terrenos que gestionó posteriormente  para la entidad de Timote y Castro, pero se topó con la negativa de los directivos de la empresa. Desde 1940 hasta los primeros meses de 1941, ocupó la vicepresidencia segunda de Talleres. 

Además de su labor directiva, participó como actor amateur en la película “Regeneración” que se filmó en los galpones y Talleres del ferrocarril en Remedios de Escalada en 1926 y fue maquinista del Ferrocarril Sud. Ocupó el puesto de Secretario General de La Fraternidad en 1934, cuando se inauguró el actual edificio de la Avenida Yrigoyen al 5900. Fue delegado de la Asociación Amateurs Argentina en el Sudamericano de Lima de 1927, y ocupó el mismo cargo ante la FIFA en el Mundial De 1930. Falleció en 1948.

jueves, 9 de julio de 2015

Talleres en Tucumán



Un 9 de julio, pero de 1933, el primer equipo albirrojo realizó un viaje hasta “El jardín de la república para enfrentar a un combinado de futbolistas tucumanos. Aquél domingo, fue victoria de Talleres, que venció 3 a 1 a los locales.

Una modalidad habitual

Por aquellos años era habitual que los equipos que conformaban la primera división del fútbol argentino, entre ellos Talleres, realizaban giras al interior del país para disputar encuentros de carácter amistoso en fechas patrias o feriados.  
En 1926, Talleres realizó una gira a Trenque Lauquén, disputando sendos encuentros el domingo 10 y el martes 12 de octubre frente a Argentino, igualando 0-0 en su primer compromiso y venciendo 3-0 en el segundo. Al año siguiente si bien se recibieron invitaciones, no se realizó viaje alguno.  
En 1928 Talleres disputó un amistoso en Mar Del Plata, frente al Club Atlético Nación al que venció 3 a 2 el domingo 18 de noviembre. Tuvo la oportunidad de realizar por primera vez tres giras en 1929, a Santa Fé, Mar Del Plata y Villa Mercedes en San Luis. Ya en el profesionalismo, hubo algunos viajes más al interior con el mismo objetivo. Tucumán fue el destino de mayor distancia.

Talleres acepta la invitación

La Federación Tucumana de Football, cursó una invitación a la dirigencia albirroja, encabezada por el presidente Juan Nelusco Perinetti para disputar un encuentro amistoso en el día de independencia en San Miguel de Tucumán.
Según registra la Memoria del club de 1933, Talleres “produjo una brillante perfomance, venciendo por tres goals a uno.”. El equipo estuvo compuesto por : Luis Vissini: José Agnelli y Villavicencio: Francisco Angeletti, Oscar Rodríguez y Jorge Titonell: Félix Cerrudo, Luis Zubizarreta, Luis Rojas, Aníbal Troncoso e Isaías Romano.

Además, conformaron la delegación los futbolistas Gabino Inchausti, Alfredo Lateulade y el juvenil Mario Bonfiglioli. En calidad de representantes del club, acompañaron a la delegación el secretario general y delegado de la primera división Gerónimo Castello y el protesorero Juan Bianchi.

La imagen que acompaña la nota fue publicada por la Revista la Cancha el sábado 1 de julio de 1933. En el epígrafe puede leerse "la popular institución de Remedios de Escalada, está atrayendo la atención de los aficionados en virtud de las admirables performances de su primer equipo. Cuadro entusiasta, de un empuje y unos bríos extraordinarios, cada brega que realiza es una demostración de sus grandes valores."

El equipo que visitó Tucumán, estuvo compuesto por los once jugadores que aparecen en la foto. Parados: Angeletti, Agnelli, Visinni, Villavicencio, Rodríguez y Romano. Abajo: Cerrudo, Zubizarreta, Rojas, Troncoso y Titonell.


martes, 31 de marzo de 2015

Argentino Paul emblema del básquet de Talleres


Argentino Paul (17-10-1913 / 13-6-2005) hijo de aragoneses, de 1,82 metros de altura y 80 kilos de peso, fue una de las figuras mas importantes y representativas de toda la historia del básquet masculino en Talleres.

Como una manera de estimular el crecimiento del básquet entre los asociados de la institución, la comisión directiva encabezada por Juan Nelusco Perinetti, organizó a partir de 1930 campeonatos internos en los que incluso formaban parte los futbolistas del plantel superior. Argentino Paul, comenzó su participación como basquetbolista en el segundo certamen, llevado a cabo en 1931, y al año siguiente ya fue designado capitán de uno de los teams. Para 1933 capitaneó el quinteto que ocupó el segundo puesto del campeonato interno; además integró el equipo de cuarta división con el que Talleres participó del campeonato nacional organizado por la Federación Argentina de Basketball, situación que se repitió al año siguiente.

En 1935 fue el subcapitán de la segunda división, perfilándose como una de los hombres más valiosos del básquet de Talleres, aunque el team albirrojo cayó en la final por el ascenso a primera división frente a Carumbé. Continuó en segunda en 1936 y en 1937 Talleres se desafilió de la Federación Argentina: el 5 de mayo se constituyó en socio fundador de la Asociación del Basketball, creada por los clubes que integraban la primera división del fútbol argentino, participando en la máxima categoría, siendo Paul integrante de la primera división.

En 1938 prosiguió su campaña con la camiseta albirroja y además, integró en marzo de ese año,  el equipo de la primera que se clasificó vencedor en la selección de distrito de Lomas de Zamora del primer campeonato provincial de basket-ball y al año siguiente fue el capitán de Talleres, e incluso integró la selección de la Asociación. En 1940, Talleres obtuvo el segundo puesto en el certamen de la Asociación y Paul fue el capitán del equipo subcampeón. 1941, sería el año de la consagración del básquet de Talleres y del propio Paul, capitán del equipo denominado por el periodismo especializado “los aviones”. Un conflicto de la institución con cuatro baluartes fundamentales – Berisimo González, Sigifredo Duant, Federico Bemmi y Federico Grasso - privó al quinteto albirrojo de sus mejores valores, pero Paul continuó luciendo la camiseta de Talleres e integró la subcomisión de la actividad a partir de diciembre de 1941, Continuó jugando en años posteriores: incluso durante la década del 50’ continuó siendo el capitán de su equipo en los certámenes internos de Talleres.

El 25 de abril de 1936, “La Idea” le realizó un reportaje en su sección deportiva refiriéndose a Paul como “Tarzán”. “Es argentino,  hijo de aragoneses, una raza que se caracteriza por su vigor y fortaleza física. Si esa recomendación fuera poco queda la cita a Tarzan"

Dice Paul “un sábado por la tarde, hace de esto cinco años, Gargiulo, Panigadi, Blanc y otros me invitaron a jugar basket por primera vez, agradándome tanto el juego, que sin ser socio, con el carnet de mi padre, me anoté en el campeonato interno e integré un team que se llamó don Trifón. Después me asocié y debuté oficialmente en 1932 en la cuarta de Talleres. Aunque en el año 31 había firmado para A.N.B.A como novicio, pero no jugué porque, precisamente, me querían hacer debutar contra Talleres y me negué. El básquet como deporte es formidable, yo he practicado y casi siempre con buen resultado, atletismo, salto en alto, lanzamiento del disco, natación, remo, pelota y aparatos, pero a ninguno lo cambio por el básquet”.

Además de su actividad deportiva, tenía un negocio de satrería y zapatería y fue socio del Crédito Comercial Escalada, donde trabajó como gerente. Vivía en la esquina de Manuel Castro y Coronel Vidal en el barrio de Escalada. 
Al margen de nuestra investigación, agradecemos la colaboración de Nora Paul, hija de Argentino que nos brindó datos biográficos sobre su padre. Muchas gracias Nora.

domingo, 14 de diciembre de 2014

El especialista


Talleres cumplió su mejor campaña en primera división en 1930, cuando sobre un total de treinta equipos, compartió la cuarta colocación con San Lorenzo. Ambos con 51 puntos, aunque la diferencia de gol favoreció al conjunto porteño. Fue fundamental el aporte del arquero internacional Ángel Bosio: la “maravilla elástica”  atajó siete de los nueve penales que le patearon. Sólo le convirtió Héctor Pi, de Estudiantes de Buenos Aires, y además Enrique Ruffo, delantero de Argentinos Juniors, marró frente a Bosio desde los doce pasos. Una performance extraordinaria.

Compartimos el detalle de los penales que atajó el fenomenal arquero tallarín.

Por la tercera fecha del certamen, jugada el domingo 6 de abril, en Timote y Castro, en momentos que Talleres vencía 2 a 1 a San Lorenzo, a los 40’ del primer tiempo Angel Bosio le detuvo un penal a Luis Monti.El encuentro finalizó 2 a 2. Hugo Lamanna y Julio Novella marcaron para Talleres.

A la semana siguiente, el once albirrojo visitó a San Fernando. Talleres goléo al conjunto del norte de Buenos Aires 4 a 0 y nuevamente marcaros los delanteros albirrojos Hugo Lamana -destacándose los tres tantos del cañonero tallarín- y Julio Novella. Otra vez, a los  40' del primer tiempo, Angel Bosio detuvo un penal. Paulino De Vicente, zaguero del elenco local había pateado desde los doce pasos.

Ángel Bosio sólo estuvo ausente en dos encuentros del certamen de 1930. Aunque podría creerse que fue debido a su participación en el seleccionado argentino en el mundial de 1930, tal circunstancia no aconteció, pues Talleres solicitó que los partidos que debía disputar entre el 13 y 30 de julio –fechas entre las que debía jugarse el mundial- fueran postergados, amparándose en la reglamentación vigente.

Hubo que esperar hasta la decimosexta fecha para que Bosio se luciera nuevamente. Se disputó el 14 de setiembre y Talleres visitó a Colegiale, en su cancha de Teodoro García y Giribone. Fue empate 0 a 0 y a los 6’ del primer tiempo, Angel Bosio le detuvo un penal al centrodelantero local Carlos Giúdice.

Huracán fue el rival de Talleres en Timote y Castro en la vigésima segunda fecha. Jugada el domingo 19 de octubre, fue empate 2 a 2.  Julio Novella abrió el marcador a los 15’ de la primera parte, y sobre los 39’ Ángel Bosio se lució al atajarle un tiro penal a Guillermo Stábile, goleador de la selección argentina en el recientemente finalizado mundial de Uruguay. Finalmente Hugo Lammana marcó el empate de Talleres, tras tantos del propio Stábile y Onzari para los de Parque Patricios.

Por la decimoséptima jornada, jugada el domingo 9 de noviembre Talleres recibió a Argentinos Juniors. El juez Pablo Rotondo le otorgó un penal a la visita a los 25’ de la primera parte. El puntero derecho del elenco visitante, Enrique Ruffo se hizo cargo de la ejecución de la pena máxima y desvió su remate. El uruguayo Luis Zubizarreta había puesto en ventaja mediante un penal a Talleres, a los 20’ del primer tiempo.

El 14 de diciembre Talleres visitó a Sportivo Barracas en su estadio de Iriarte y Luzuriaga. En momentos en que Talleres vencía 2 a 1, con goles de Luis Zubizarreta de penal (15’ del primer tiempo) y Hugo Lamanna (30’ de la primera parte), a los 10’ del segundo tiempo, Ángel Bosio le detuvo un penal al zaguero Felipe Cherro.

La trigésima tercera fecha se jugó recién el 22 de marzo de 1931. Talleres visitó a Almagro: el encuentro estaba igualado 0 a 0, y a los 42’ del primer tiempo Angel Bosio le detuvo un penal a Félix Cerrudo, puntero izquierdo del local, que jugaría para Talleres en 1932 y 1933. Almagro se puso en ventaja y en una ráfaga de cuatro minutos, Talleres marcó tres goles para quedarse con una victoria impensada. Carlos D’Abatte, a los 38’ y Hugo Lamanna a los 40’ y 41’ señalaron los goles albirrojos.


El único penal que le convirtieron

En la vigésimonovena fecha, Talleres recibió en Timote y Castro la visita de Estudiantes, que se había fusionado en junio de ese año con Sportivo Devoto. El partido se jugó el 21 de diciembre, y Talleres venció 3 a 1, con tantos de Eduardo Vázquez y cuando no, dos goles de Hugo Lamanna- uno de ellos de penal- El penal que convirtió el zaguero central Héctor Pi, fue a los 40’ de la primera parte, cuando Talleres vencía 2 a 0.

domingo, 12 de octubre de 2014

Goleada de Talleres en 1925

La mayor goleada que obtuvo Talleres en la campaña de 1925 –año en que obtuvo de manera invicta el campeonato de intermedia y la Copa Competencia – fue una victoria en condición de visitante frente a Sp. Alsina. El resultado final fue de 6 a 1 a favor del conjunto de Escalada.

El encuentro se jugó el  domingo 2 de agosto de 1925, en cancha de Sp. Alsina, y comenzó a las 15:10 hs
Talleres desarrollaba una excelente campaña en la sección “B” de la división intermedia de la Asociación Amateurs, pues para la decimosegunda fecha del campeonato, y habiendo quedado libre,sumaba ocho victorias y tres empates, diecinueve goles a favor y tres en contra.

Un periódico local se refirió a la jornada como “un día apacible, con una temperatura agradable, propicia para la práctica del deporte, que llevó al field de Alsina crecida cantidad de aficionados locales”. Además de la goleada, resaltó la indicación del capitán del equipo Juan Nelusco Perinetti al goleador “Carlos” González –su nombre verdadero era Maro Victoriano-, que pateó fuera un penal cuando el partido estaba 5 a 1 a favor de Talleres. Se lució Adolfo López al marcar tres tantos.


Talleres formó con Luis Devoto: Carlos Pedroni y José Ravizza: Olegario Viegas, José Moneta y Enrique Serramía: Rodolfo García Bianchi, Adolfo López, Carlos González, Armando Artigas y Juan Nelusco Perinetti.

Goles: Pt 20' Artigas, 22' González y 40' López.  St 25' Artigas , López y 44' López.
Se recaudaron 350 pesos.

Pasarían mas de catorce años para que la primera división de Talleres señale nuevamente seis goles; recién por el torneo de segunda división de 1939, el sábado 25 de noviembre venció en Escalada 6 a 3 a Sp. Acassuso