martes, 31 de marzo de 2015

Argentino Paul emblema del básquet de Talleres


Argentino Paul (17-10-1913 / 13-6-2005) hijo de aragoneses, de 1,82 metros de altura y 80 kilos de peso, fue una de las figuras mas importantes y representativas de toda la historia del básquet masculino en Talleres.

Como una manera de estimular el crecimiento del básquet entre los asociados de la institución, la comisión directiva encabezada por Juan Nelusco Perinetti, organizó a partir de 1930 campeonatos internos en los que incluso formaban parte los futbolistas del plantel superior. Argentino Paul, comenzó su participación como basquetbolista en el segundo certamen, llevado a cabo en 1931, y al año siguiente ya fue designado capitán de uno de los teams. Para 1933 capitaneó el quinteto que ocupó el segundo puesto del campeonato interno; además integró el equipo de cuarta división con el que Talleres participó del campeonato nacional organizado por la Federación Argentina de Basketball, situación que se repitió al año siguiente.

En 1935 fue el subcapitán de la segunda división, perfilándose como una de los hombres más valiosos del básquet de Talleres, aunque el team albirrojo cayó en la final por el ascenso a primera división frente a Carumbé. Continuó en segunda en 1936 y en 1937 Talleres se desafilió de la Federación Argentina: el 5 de mayo se constituyó en socio fundador de la Asociación del Basketball, creada por los clubes que integraban la primera división del fútbol argentino, participando en la máxima categoría, siendo Paul integrante de la primera división.

En 1938 prosiguió su campaña con la camiseta albirroja y además, integró en marzo de ese año,  el equipo de la primera que se clasificó vencedor en la selección de distrito de Lomas de Zamora del primer campeonato provincial de basket-ball y al año siguiente fue el capitán de Talleres, e incluso integró la selección de la Asociación. En 1940, Talleres obtuvo el segundo puesto en el certamen de la Asociación y Paul fue el capitán del equipo subcampeón. 1941, sería el año de la consagración del básquet de Talleres y del propio Paul, capitán del equipo denominado por el periodismo especializado “los aviones”. Un conflicto de la institución con cuatro baluartes fundamentales – Berisimo González, Sigifredo Duant, Federico Bemmi y Federico Grasso - privó al quinteto albirrojo de sus mejores valores, pero Paul continuó luciendo la camiseta de Talleres e integró la subcomisión de la actividad a partir de diciembre de 1941, Continuó jugando en años posteriores: incluso durante la década del 50’ continuó siendo el capitán de su equipo en los certámenes internos de Talleres.

El 25 de abril de 1936, “La Idea” le realizó un reportaje en su sección deportiva refiriéndose a Paul como “Tarzán”. “Es argentino,  hijo de aragoneses, una raza que se caracteriza por su vigor y fortaleza física. Si esa recomendación fuera poco queda la cita a Tarzan"

Dice Paul “un sábado por la tarde, hace de esto cinco años, Gargiulo, Panigadi, Blanc y otros me invitaron a jugar basket por primera vez, agradándome tanto el juego, que sin ser socio, con el carnet de mi padre, me anoté en el campeonato interno e integré un team que se llamó don Trifón. Después me asocié y debuté oficialmente en 1932 en la cuarta de Talleres. Aunque en el año 31 había firmado para A.N.B.A como novicio, pero no jugué porque, precisamente, me querían hacer debutar contra Talleres y me negué. El básquet como deporte es formidable, yo he practicado y casi siempre con buen resultado, atletismo, salto en alto, lanzamiento del disco, natación, remo, pelota y aparatos, pero a ninguno lo cambio por el básquet”.

Además de su actividad deportiva, tenía un negocio de satrería y zapatería y fue socio del Crédito Comercial Escalada, donde trabajó como gerente. Vivía en la esquina de Manuel Castro y Coronel Vidal en el barrio de Escalada. 
Al margen de nuestra investigación, agradecemos la colaboración de Nora Paul, hija de Argentino que nos brindó datos biográficos sobre su padre. Muchas gracias Nora.

domingo, 14 de diciembre de 2014

El especialista


Talleres cumplió su mejor campaña en primera división en 1930, cuando sobre un total de treinta equipos, compartió la cuarta colocación con San Lorenzo. Ambos con 51 puntos, aunque la diferencia de gol favoreció al conjunto porteño. Fue fundamental el aporte del arquero internacional Ángel Bosio: la “maravilla elástica”  atajó siete de los nueve penales que le patearon. Sólo le convirtió Héctor Pi, de Estudiantes de Buenos Aires, y además Enrique Ruffo, delantero de Argentinos Juniors, marró frente a Bosio desde los doce pasos. Una performance extraordinaria.

Compartimos el detalle de los penales que atajó el fenomenal arquero tallarín.

Por la tercera fecha del certamen, jugada el domingo 6 de abril, en Timote y Castro, en momentos que Talleres vencía 2 a 1 a San Lorenzo, a los 40’ del primer tiempo Angel Bosio le detuvo un penal a Luis Monti.El encuentro finalizó 2 a 2. Hugo Lamanna y Julio Novella marcaron para Talleres.

A la semana siguiente, el once albirrojo visitó a San Fernando. Talleres goléo al conjunto del norte de Buenos Aires 4 a 0 y nuevamente marcaros los delanteros albirrojos Hugo Lamana -destacándose los tres tantos del cañonero tallarín- y Julio Novella. Otra vez, a los  40' del primer tiempo, Angel Bosio detuvo un penal. Paulino De Vicente, zaguero del elenco local había pateado desde los doce pasos.

Ángel Bosio sólo estuvo ausente en dos encuentros del certamen de 1930. Aunque podría creerse que fue debido a su participación en el seleccionado argentino en el mundial de 1930, tal circunstancia no aconteció, pues Talleres solicitó que los partidos que debía disputar entre el 13 y 30 de julio –fechas entre las que debía jugarse el mundial- fueran postergados, amparándose en la reglamentación vigente.

Hubo que esperar hasta la decimosexta fecha para que Bosio se luciera nuevamente. Se disputó el 14 de setiembre y Talleres visitó a Colegiale, en su cancha de Teodoro García y Giribone. Fue empate 0 a 0 y a los 6’ del primer tiempo, Angel Bosio le detuvo un penal al centrodelantero local Carlos Giúdice.

Huracán fue el rival de Talleres en Timote y Castro en la vigésima segunda fecha. Jugada el domingo 19 de octubre, fue empate 2 a 2.  Julio Novella abrió el marcador a los 15’ de la primera parte, y sobre los 39’ Ángel Bosio se lució al atajarle un tiro penal a Guillermo Stábile, goleador de la selección argentina en el recientemente finalizado mundial de Uruguay. Finalmente Hugo Lammana marcó el empate de Talleres, tras tantos del propio Stábile y Onzari para los de Parque Patricios.

Por la decimoséptima jornada, jugada el domingo 9 de noviembre Talleres recibió a Argentinos Juniors. El juez Pablo Rotondo le otorgó un penal a la visita a los 25’ de la primera parte. El puntero derecho del elenco visitante, Enrique Ruffo se hizo cargo de la ejecución de la pena máxima y desvió su remate. El uruguayo Luis Zubizarreta había puesto en ventaja mediante un penal a Talleres, a los 20’ del primer tiempo.

El 14 de diciembre Talleres visitó a Sportivo Barracas en su estadio de Iriarte y Luzuriaga. En momentos en que Talleres vencía 2 a 1, con goles de Luis Zubizarreta de penal (15’ del primer tiempo) y Hugo Lamanna (30’ de la primera parte), a los 10’ del segundo tiempo, Ángel Bosio le detuvo un penal al zaguero Felipe Cherro.

La trigésima tercera fecha se jugó recién el 22 de marzo de 1931. Talleres visitó a Almagro: el encuentro estaba igualado 0 a 0, y a los 42’ del primer tiempo Angel Bosio le detuvo un penal a Félix Cerrudo, puntero izquierdo del local, que jugaría para Talleres en 1932 y 1933. Almagro se puso en ventaja y en una ráfaga de cuatro minutos, Talleres marcó tres goles para quedarse con una victoria impensada. Carlos D’Abatte, a los 38’ y Hugo Lamanna a los 40’ y 41’ señalaron los goles albirrojos.


El único penal que le convirtieron

En la vigésimonovena fecha, Talleres recibió en Timote y Castro la visita de Estudiantes, que se había fusionado en junio de ese año con Sportivo Devoto. El partido se jugó el 21 de diciembre, y Talleres venció 3 a 1, con tantos de Eduardo Vázquez y cuando no, dos goles de Hugo Lamanna- uno de ellos de penal- El penal que convirtió el zaguero central Héctor Pi, fue a los 40’ de la primera parte, cuando Talleres vencía 2 a 0.

domingo, 12 de octubre de 2014

Goleada de Talleres en 1925

La mayor goleada que obtuvo Talleres en la campaña de 1925 –año en que obtuvo de manera invicta el campeonato de intermedia y la Copa Competencia – fue una victoria en condición de visitante frente a Sp. Alsina. El resultado final fue de 6 a 1 a favor del conjunto de Escalada.

El encuentro se jugó el  domingo 2 de agosto de 1925, en cancha de Sp. Alsina, y comenzó a las 15:10 hs
Talleres desarrollaba una excelente campaña en la sección “B” de la división intermedia de la Asociación Amateurs, pues para la decimosegunda fecha del campeonato, y habiendo quedado libre,sumaba ocho victorias y tres empates, diecinueve goles a favor y tres en contra.

Un periódico local se refirió a la jornada como “un día apacible, con una temperatura agradable, propicia para la práctica del deporte, que llevó al field de Alsina crecida cantidad de aficionados locales”. Además de la goleada, resaltó la indicación del capitán del equipo Juan Nelusco Perinetti al goleador “Carlos” González –su nombre verdadero era Maro Victoriano-, que pateó fuera un penal cuando el partido estaba 5 a 1 a favor de Talleres. Se lució Adolfo López al marcar tres tantos.


Talleres formó con Luis Devoto: Carlos Pedroni y José Ravizza: Olegario Viegas, José Moneta y Enrique Serramía: Rodolfo García Bianchi, Adolfo López, Carlos González, Armando Artigas y Juan Nelusco Perinetti.

Goles: Pt 20' Artigas, 22' González y 40' López.  St 25' Artigas , López y 44' López.
Se recaudaron 350 pesos.

Pasarían mas de catorce años para que la primera división de Talleres señale nuevamente seis goles; recién por el torneo de segunda división de 1939, el sábado 25 de noviembre venció en Escalada 6 a 3 a Sp. Acassuso




viernes, 1 de agosto de 2014

Conscripción de socios en 1938


Hemos remarcado en este sitio sobre las dificultades que Talleres ha tenido a lo largo de su existencia como institución, escollos de diverso carácter que en su centenaria historia los ha sorteado con mayor, menor, o extrema dificultad. 

En 1938, año en que Talleres perdió su lugar en la máxima categoría del fútbol argentino, a comienzos de año afloró un inconveniente que en años anteriores se había repetido, pero que tuvo en aquellos días significación especial: el problema de la presidencia, como lo tituló un periódico local. En efecto, las elecciones pautadas a fines de diciembre para la renovación de autoridades, debieron postergarse debido a que no fue presentada ninguna lista de candidatos. A fin de superar el inconveniente, se formó una comisión de socios para encontrar un candidato a la presidencia. Pese al empeño puesto, no pudieron solucionar el problema y citó a los asociados más antiguos de la entidad “que más unidos se hallan a la misma por haber luchado en sus filas desde los primeros tiempos” como declaró la comisión de socios. 

Finalmente aceptó la propuesta el socio Francisco Agnelli, que fue elegido por el voto de los socios en la elección realizada el jueves 27 de enero de 1938, y obtuvo 150 votos sobre un total de 151 votantes.


En relación a la vida institucional de Talleres en 1938, la comisión directiva que comandó los destinos del club realizó una conscripción y amnistía para socios que no tuvo el efecto deseado.
 En la Memoria y Balance de ese año, los dirigentes albirrojos publicaron un extenso apartado al respecto.

 Amnistía y conscripción de socios


Con el objeto de facilitar el reingreso de asociados que por una u otra causa se habían alejado de la institución, esta C.D. decretó en los primeros momentos de su gestión, una amplia amnistía.

Al mismo tiempo y aprovechando la iniciación del campeonato profesional de football, se estableció hasta el 31 de mayo una conscripción de socios en las mas liberales condiciones; carnets y fotografía gratis.
A fuerza de ser sinceros, debemos confesar, que a pesar de la campaña constante de todos los miembros de esta Comisión Directiva y a la incansable propaganda de los periódicos de la localidad, la conscripción y amnistía decretadas no dieron el resultado que lógicamente podía esperarse. Sea por las bajas performances del equipo, que ocupaba uno de los últimos puestos en la tabla de posiciones, o por la clausura de la cancha decretada por el Tribunal de Penas de la Asociación del Football Argentino, lo cierto es que si bien, se produjo el ingreso y reingreso de una buena cantidad de asociados, la permanencia de éstos en nuestras filas, no fue todo lo consecuente que hubiera sido desear.

Creemos necesario en este sentido, hacer un llamado a la buena voluntad de los señores asociados, quienes en todas las circunstancias, favorables o adversas, deben mantener una sostenida acción en pro del aumento del caudal de socios, el bien patrimonial más sólido de toda entidad y el núcleo de donde han de salir en el día de hoy y en el de mañana el conjunto de voluntades que al constituirse en las fuerzas vivas del club, le den a éste una constante savia vivificadora, una firme acción juvenil y una obra de gobierno cada día más y más perfecta, hasta llegar a hacer que la misión directiva no sea tan ingrata y tan llena de escollos insalvables.
Acaso esto escape a muchos señores asociados, la importancia de un constante aumento y renovación de fuerzas. Si así fuera, les invitamos a meditar serenamente, aunque sólo sea por breves momentos, sobre la significación que éste aspecto de la vida institucional puede representar en la vida de la entidad. Numerosos valores que se pierden o dispersan anónimamente en otras instituciones, podrían brillar en la nuestra con la luz propia de su indudable capacidad, aumentada enormemente por el cariño y la dedicación que se les dispensa siempre a las cosas del lugar.

Por eso es que nos dirigimos a los señores consocios en ese sentido. El aumento del caudal de asociados, que en sí significa el aumento de fuerzas, de posibilidades y de alcances mas efectivos, tiene una importancia extraordinaria. Ojalá que los señores asociados así lo entiendan en el futuro, pues en sus manos está la realización de un plan que eleve considerablemente el número de los que desde el llano, con su contribución material y su aporte moral, pueden hacer al club grande y magnífico.

Si así fuera,al final de una amnistía o de una gran conscripción no podríamos consignar el fracaso que debemos señalar ahora.

lunes, 14 de julio de 2014

Los inicios de la vida social del Talleres Football Club


La vida social del Talleres Football Club comenzó a tener una incipiente importancia durante la década del 20. Con la llegada de nuevas disciplinas a la entidad, como el básquet -que comenzó a practicarse de manera recreativa en 1928-, el boxeo o las bochas, Talleres dejó de ser un club exclusivamente de fútbol, y comenzó a expandir sus actividades. Finalmente, en 1930, una asamblea aprobó el cambio de nombre de la entidad, que como muestra de la apertura hacia otras ramas del deporte, comenzó a llamarse Club Atlético Talleres. 


 
Pero incluso antes de la llegada de estas actividades, se realizaban otro tipo de reuniones. En Diciembre de 1924, por ejemplo, se había organizado un picnic a la costa del Río de La Plata. Así lo dejó asentado un periódico local. No deja de asombrar el horario de partida para la excursión.




Talleres.F.C.
Comunica a sus asociados y demás contribuyentes, que el pic-nic que se realizará mañana en la playa de Quilmes, mañana domingo 14 de diciembre, se llevará a cabo en el paraje denominado “Don Agustín el Pescador”. Para ello es necesario bajar del tranvía en la esquina que este da vuelta para entrar en la rambla, y a la izquierda encontrarán un letrero con el nombre de Talleres.F.C. que le indicará el camino a seguir.

La comitiva partirá de la estación R. de Escalada con el tren de las 5:34 hs, de Avellaneda 5.57 y de Plaza 5.49 hs


La foto muestra el ring que Talleres tenía en su campo de deportes de Timote y Castro a fines de la década del 20'.


jueves, 13 de febrero de 2014

Finalizamos la publicación del diccionario de Talleres


Tras un trabajo que publicamos en el sitio durante una serie de entregas, culminamos la publicación con los futbolistas cuyo apellido comienza con letra "Z".
proximamente, comenzaremos la publicación del diccionario de los futbolistas que vistieron la camiseta de Talleres entre 1926 y 1930.

La elaboración de este diccionario, alcanza a  la totalidad de los jugadores que defendieron la camiseta de Talleres, durante el período que abarca los Campeonatos de la Primera División del Fútbol Profesional de Argentina, que se disputaron entre 1931 y 1938. Es un trabajo realizado con esfuerzo, paciencia, dedicación y pasión, que intenta poner al alcance de todos los hinchas de Talleres, una parte de su rica  historia que merece ser contada. Desde este espacio, buscamos contribuir al sostenimiento del sentimiento por los colores y el barrio, además de  hacer de público conocimiento algunos aspectos que no alcanzan la dimensión que realmente poseen.

Sepan que la multiplicación de este trabajo, además de estar totalmente permitida, es estimulada por su autor, Ariel Cappelletti, para ponerlo al alcance de todos.


Cualquier comentario, aporte, o sugerencia es bienvenida. Desde este espacio, nos interesas conocer la opinión del simpatizante de Talleres.

El contacto es talleresdeescalada@yahoo.com.ar

Breve aclaración: Las denominaciones que corresponden a la posición de los jugadores, obedecen a las clasificaciones que se utilizaban por esos años.

Por ejemplo, los Backs serían hoy los Zagueros centrales. Los Halfs, actuarían como marcadores de punta. La posición de centromedio, correspondería al volante central. Los Insiders, serían los volantes por los costados, aunque cumplían una función más ofensiva. Los wings, se desempeñarían como punteros, y el centrodelantero, sigue siendo el “número 9”.

 Para las situaciones  en que algún jugador alternó posiciones sin poder establecer cual era su puesto de forma más o menos exacta, se lo denominó de manera genérica (por ejemplo, volante).Además los datos correspondientes a  cada jugador, abarcan , para el caso que los hubiera, sus campañas en el Fútbol de Ascenso.

…Del Barrio Los Talleres….Para El Resto Del Mundo…

Luis Vicente Zubizarreta



Zubizarreta, Luis Vicente. Insider Uruguayo. Apodado “chueco”, llegó proveniente de Bella Vista de Uruguay a Talleres en 1926 cuando, año en que jugó en 25 ocasiones en las que hizo seis goles y fue el máximo artillero albirrojo, condición que repitió al año siguiente, vistiendo la casaca albirroja en 31 partidos, señalando 8 goles. Para 1928,  disputó 34 encuentros con 7 tantos. En 1929 contabilizó 15 presencias con 4 goles. En el certamen de 1930 estuvo en 31 partidos con 6 goles. 
Sin contar Copas Competencia, en la era amateur, jugó 136 partidos y marcó 25 goles y con la llegada del profesionalismo totalizó 69 partidos con 10 goles. Es decir que jugó en Talleres 205 partidos y marcó en 35 ocasiones. ( en la imagen aparece en un encuentro de 1933 frente a Vélez Sarsfield en Escalada)


 En 1931 estuvo en 25 encuentros, en los que señaló 4 tantos. Pasó a San Lorenzo en 1932, aunque sólo jugó 3 partidos, con 2 goles. Debutó el 25 de Abril frente a Lanús, y marcó 2 tantos. Ese mismo año, estuvo en tratativas con Peñarol, y jugó en el fútbol uruguayo. Retornó a Talleres en 1933, y participó de 19 encuentros, con 4 anotaciones. Para 1934, sólo estuvo en 2 partidos de la Unión Talleres- Lanús. A comienzos de 1935, el boletín de A.F.A. publicó que había rescindido su contrato con Talleres. Continuó en Talleres en 1935, torneo en el que se desempeñó en 19 ocasiones, y marcó 1 tanto. Durante 1936 no jugó, y tuvo un paso fugaz durante el Torneo de 1937, ya que participó de 3 encuentros en los que anotó un gol( también ese año fue parte del equipo de Segunda)
Fue el segundo futbolista uruguayo en vestir la camiseta de Talleres. El primero había sido Armando Artigas. Dirigió a Talleres en la década del 50’. Fue uno de los mas destacados futbolistas de toda la historia de Talleres, y una referencia ineludible en la segunda mitad de la década del 20 y los primeros años de la década del 30'. 


Según el periodista de Borocotó (El Gráfico Nº 963, 22/12/37) “fue extraordinario”. “Su bohemia y su condición de extranjero impidió que llegara a cubrirse de la gloria de que otros participan, pero en esos pagos del sur no pasó otro delantero de su capacidad. Ya veterano, golpeado y con un montón de asadores bañados en generoso “vinacho”, todavía se viste de corto y de tanto en tanto nos da la punta de la madeja para que, tirando de ella, podamos deducir lo que habrá jugado en sus buenos tiempos. Hizo cátedra, la dio como se la pidieran, gestó innumerables goles de Lamanna, y cuando el centro fue transferido a Independiente y no respondió como en Talleres, decía Zubi: -Que lo traigan y Hugo vuelve a ser lo que fue”. 


En Talleres Zubizarreta era el hombre orquesta, y lo sabía muy bien el entrenador de Boca, Mario Fortunato, quien lo primero que determinaba era de que el centre half marcara a Zubizarreta casi en forma exclusiva( Borocotó – El Gráfico – nº 927 – 17 de abril de 1937)