martes, 19 de agosto de 2008

Jugadores de Talleres que fueron tapa de "El Gráfico": José Salomón


En esta tercer entrega referida a los jugadores de Talleres que surgidos de sus divisiones inferiores albiirrojas , fueron tapa de "El Gráfico" vistiendo otras camisetas, nos referimos a José Salomón, quien aparece luciendo la camiseta de la Seleccion, en la edición de la revista del 23 de Enero de 1943, junto a Porta y Muñiz, dos jugadores uruguayos.


José Salomón, fue uno de los grandes zagueros de la historia del fútbol argentino. Surgido del semillero albirrojo, debutó jugando 2 partidos para la Unión Talleres- Lanús de 1934...



... casualmente, el último de la Segunda Rueda, y el último encuentro de la Tercera Rueda. Continuó en Talleres para 1935, actuando como Back izquierdo en 6 ocasiones. Por las Copas de 1936 jugó 24 partidos. Durante el Torneo de 1937 estuvo en 32 encuentros. En 1938 intervino con 29 participaciones.
Al año siguiente pasó a Racing, contratado junto a Máspero. Mientras su compañero de zaga sólo disputó algunos partidos, Salomón se consolidó como titular y jugó de forma consecutiva durante los torneos de 1939 a 1945, en los que sólo estuvo ausente en 3 ocasiones. Nunca fue expulsado.

Su Campaña en Primera división comprende 310 partidos, de los cuales 93 fueron con la camiseta de Talleres, y otros 217 los jugó en el conjunto de Avellaneda.

En 1947 jugó en Liverpool de Uruguay.

Además fue titular indiscutido en la Selección Nacional, ya que actuó en 44 encuentros internacionales, siendo además el Capitán de Argentina. Su último partido fue el Domingo 1 de Febrero de 1946, en un encuentro frente a Brasil, en el que a los 28 minutos, tras chocar con un jugador brasileño, sufrió la fractura de una pierna.

Se retiró jugando en Talleres, cuando tenía 33 años. Intervino en 9 partidos por el Torneo de Ascenso de 1950.


SALOMÓN FUTBOL CLUB

(Felix D. Frascara – El Gráfico – 21 junio, 1940)

Borocotó fue una tarde a ver jugar a Talleres, años atrás, y en el comentario dijo que ese club debería llamarse “Salomón Fútbol Club”.
José Salomón tiene solamente 23 años. Nació en La Plata el 9 de julio de 1916.

A los diez años, más o menos, pasó a vivir en Remedios de Escalada y allí empezó a practicar el único deporte que siempre le interesó: el fútbol. El padre es árabe –de ahí el apellido- aunque desde la edad de un año está en nuestro país; la madre es italiana y de ese matrimonio internacional nacieron ocho hermanos: cuatro mujeres y cuatro varones.

- ¿Ninguno de sus hermanos juega al fútbol?
- Les gusta, sí, y juegan... pero no pudieron salir del potrero. Trabajan. El único vago soy yo...

¡El único vago! Eso es muy bueno. El, el único vago, con el dinero ganado jugando al fútbol le ha comprado ya la casita donde viven los padres.
Banfield fue el primer club donde jugó Salomón. Era en la quinta división y actuaba de back y de forward, pero muy pronto se radicó definitivamente en la zaga.

- Estuve un año en Banfield y pasé a la cuarta de Talleres. Desde entonces, hasta el año pasado, formé pareja con ese gran compañero y excelente jugador que es Alberto Máspero. Ascendimos juntos a segunda división. Máspero fue pasado a primera antes que yo. Nos volvimos a reunir en 1937. Seguimos juntos ese año y el siguiente. En 1938 Talleres descendió. No pudo evitarse...

Salomón evoca su actuación en el club del sur y lamenta que ya no esté en primera. Recuerda los nombres de Angel Bosio, de Titonell, Maiola, Troncoso, Larretchart, Del Giudice, Flamini, que fueron sus compañeros de team.
Cuando terminó la temporada de 1938, Racing se interesó por la pareja de backs de Talleres. Salomón y Máspero pasaron a vestir la blanca y celeste. Jugaron a prueba algunos partidos –contra el combinado que fue a Brasil y contra el San Cristóbal- y satisfizo la actuación de los dos.

- Lástima que Máspero no pudo seguir. Jugó un solo partido oficial en la primera. Los nervios lo perjudicaron. Le salía una jugada mal y ya no había manera de enderezarlo. Pero es bueno y tiene que dar mucho. Yo creo que va a volver.

Salomón quedó firme en su puesto. Era el hombre que faltaba a la zaga racinguista. Después de Máspero tuvo por compañero a Scarcella, a Juárez más tarde y por último hasta la fecha, nuevamente a Scarcella.


El Gráfico 31 diciembre, 1948

Ahí lo tienen de cuerpo entero al que fuera capitán de Racing y de los seleccionados argentinos hasta que una lesión, en el último sudmericano disputado en Buenos Aires a comienzos de 1946, lo alejó de nuestros fields. Pero se encuentra en actividad todavía. Es decir, se encontraba, porque también en la otra banda se produjo una huelga y lo dejó parado. Como dice el propio José es un inconveniente, porque atraviesa una edad en que pararse es oxidarse. Viene bien el recuerdo de una expresión antigua: “En fútbol a los veinte años se puede parar un tiempo; a los treinta hay que seguir corriendo”. Y José Salomón tiene 32. Sí, señor, nada más. Como era jovencito cuando se destacaba en Talleres en pareja con Máspero, se supone que es de más edad. Sin embargo la libreta de enrolamiento no miente y ella reza de que José Salomón nació el 9 de julio de 1916. Cuando fue a jugar al Uruguay por Liverpool, expresó: “Sí, es así nomás: 9 de julio de 1916”.
Pensando en la fecha tenemos que convenir en que fue un predestinado: tenía que ser capitán argentino para honrar el día de su nacimiento. Y tenía que vestir los colores argentinos por partido doble: en Racing y en los seleccionados en la forma en que lo hizo, con absoluta eficiencia y con toda corrección. Una sola vez lo echaron de una cancha, en el estadio Centenario de Montevideo en match internacional, y fue por una confusión del árbitro. Se encararon dos adversarios y Salomón, como capitán, acudió presuroso a evitar incidente mayor. Y allí vino el error. Damos fe de ello porque estábamos presentes. El propio referee lo comprendió después.

Venía jugando bien en Liverpool porque José es de los que se cuidan, de los que no aumentan de peso y de los que llevan el fútbol en la sangre. Hubiera podido seguir un tiempito en nuestro medio, pero no se le tuvo confianza, lo que constituyó un grave eror. No se admitió que pudiera volver luego de aquel ingrato suceso acaecido el 10 de febrero de 1946, cuando el estadio de River Plate se estremeció de angustia al ver que su capitán era retirado del field con una pierna fracturada.

No se vio más en nuestras canchas su estampa recia, su quite seguro, su juego de hombre que defiende los últimos baluartes; pero quedó el recuerdo que acreció en el correr del tiempo. Supimos, sí, que en la otra banda seguía jugando muy bien; porque donde hubo tanto fuego tenían que quedar llamitas que se resisten a apagarse. La calidad saca pecho frente a los años, los que, al fin de cuentas, no son tantos, ya que tenemos todavía en campos de estos lares algunos con la misma edad de Salomón y que siguen siendo firmes valores.

En Liverpool se la ha tratado con sumo cariño. El zaguero tiene palabras de reconocimiento para la entidad y para todo el ambiente montvideano, en donde se le quiere y se le respeta. Se estima su calidad hasta el punto de que antes de producirse el litigio que paralizó las actividades futbolísticas se le habló para actuar en Peñarol. El dato corrobora plenamente los informes que teníamos acerca del rendimiento de Salomón.



SALOMÓN: el señor del área

Le llamaban "el gran capitán". Y eran tiempos en que la capitanía no era simplemente un título, sino que encerraba un simbolismo. José Salomón se ganó el cargo, inmediatamente de llegar a Racing y a la selección nacional por su corrección, su don de gentes y su espíritu conciliador.
Pero lo importante y sugestivo es que, a todas esas virtudes que hubiesen bastado para elevarlo a la categoría de ídolo, el defensor agregaba las cualidades del futbolista, del excelente futbolista. Estampa recia, de juego aparentemente fuerte, jamás lastimó a un adversario. No rehuía el encuentro con el delantero pero iba al frente con nobleza; poniendo todo su vigor y entereza, mas sin que el físico gravitara en sus intervenciones. Cuenta con orgullo que cometió un solo foul penal (a Néstor Rossi, el día que este debutó en Ríver) en toda su carrera. "A pesar –agrega– de que me tocó marcar a hombres que me ocasionaron muchos dolores de cabeza.”

– ¿Quiénes fueron los que le dieron más trabajo?

– Me tocó una época difícil. Eran muchos los que sabían todas. Pero, casualidad o sugestión, hubo dos centrodelanteros que me hacían perder el sueño antes y después de cada partido: Arsenio Erico y Jaime Sarlanga.

– Dos jugadores para ver en un escenario y no en una cancha de fútbol.

– Esa es otra de las cosas inolvidables –prosigue Salomón–. El fútbol me ofreció un sinfín de satisfacciones de todo carácter, pero hay algo que afectivamente no me cansaré de agradecerle a la Providencia: haber tenido oportunidad de jugar junto a figuras de la jerarquía de Alberti, Sastre, Perucca, Pontoni, Martino, Méndez, el “Chueco" García, Loustau, Minella, de la Mata, Pescia. ¡Carlos Sosa! así, entre signos de admiración. ¡Qué jugadorazo!

La mención de tantos nombres prestigiosos, pone forzosamente en el tapete de la discusión la referencia con el presente. Pero Salomón elude el tema: “No quiero hacer comparaciones; solo sé que aquellos eran verdaderos fenómenos”.

Un día patrio y en La Plata

Fue el 9 de julio de 1916 y en la ciudad de las diagonales, donde nació José Salomón. Suele ubicársele en Remedios de Escalada, porque allí cumplió la primera parte de su extensa trayectoria. Aunque el primer club de barrio fue el “Burton", de Banfield. El pibe emigró en seguida a sus pagos, y "Juventud Libre” y "Escalada Villegas” supieron de la fuerza sin igual y ansias de triunfo del futuro gran capitán.

No se dio la lógica: el primer club oficial fue Banfield, pero transcurrió menos de un año y Salomón estaba con la roja y blanca de Talleres. Vivía en la zona desde los 10 años y sentía marcada simpatía por esos colores. Hizo su estreno en 4ª división en 1934, y ese mismo año le tocó suplir a Wilson en el elenco superior, enfrentando a San Lorenzo. Ocurrió en la temporada en que actuaron juntos Lanús y Talleres, de modo que había representantes de los dos clubes.
Esa tarde el adversario del Ciclón formó con: Pérez; Salomón y Máspero; Manfrin, Encina y Titonell; Pener, González, Alfonso, Troncoso y Romano. La pareja de backs dio que hablar y sus acciones fueron en alza permanente. Nada puede extrañar, en consecuencia, que los clubes grandes empezaran a mirar con buenos ojos hacia los pagos de Remedios de Escalada.

Las temporadas jugadas en Talleres solo consiguieron consolidar el prestigio de Salomón y Máspero. Hasta que a fines de 1938 Racing obtuvo el pase de los dos. El club de Avellaneda pagó 22 000 pesos por la transferencia de ambos. A nadie se le hubiese ocurrido separarlos. El rendimiento de uno y otro alcanzaba su más alto nivel estando juntos.

Sin embargo, el destino quiso separarlos. Y aunque continuaron siendo grandes amigos en la vida, ya no formaron la que parecía pareja ideal en el campo de juego. La suficiencia de Salomón eclipsó el estilo de Máspero. La presentación tuvo lugar en un partido contra San Cristóbal de Brasil y una práctica con la selección nacional. En ambos nocturnos Racing venció 8 a 1 al visitante y 3 a 1 al combinado.

Desde ese momento –y por muchos años–, el puesto que ahora se distingue con el Nº 2 tuvo titular: José Salomón. Ocurrió a fines de 1938.

Y también en el seleccionado

Sus actuaciones tuvieron una señalada línea de regularidad. Sin aparatosidad pero con solvencia; sobrio pero seguro; cada domingo “Salo” causaba mayor asombro. Su salto al seleccionado argentino fue casi inmediato, y allí, como antes en Racing, adquirió la capitanía por derecho propio. Nadie le discutió el puesto ni el título. Hubiese constituido una osadía imperdonable.
Su estreno internacional coincidió con el de Ángel Perucca: febrero de 1940, en San Pablo, por la disputa de la copa Roca. El primer partido terminó 2 a 2 y el segundo dio el triunfo a los colores celeste y blanco por 3 a 0. Argentina formó con: Gualco; Salomón y Valussi; Aragüez, Perucca y A. Suárez; Peucelle, Sastre, Luis Arrieta, Baldonedo y el “Chueco" García.

De ahí en más, y hasta 1946, la gallarda estampa de José Salomón siempre apareció al frente de nuestros seleccionados. Los sudamericanos y todos los internacionales que se disputaron en ese lapso contaron con su presencia. Con 44 intervenciones llegó a constituirse en el récordman de ese carácter. Solo en 1974, los amigos de las estadísticas afirmaron que Miguel Ángel Brindisi había superado la marca en un partido. Claro que la comparación se torna caprichosa, porque en la actualidad son en verdad mayores las oportunidades internacionales de jugar.

Epílogo de una campaña sumamente brillante

Puede afirmarse que el accidentado match entre argentinos y brasileños, disputado el 10 de febrero de 1946, constituye el cierre del ciclo más brillante de Salomón. Esa tarde, en River Plate, un encontronazo con Jair provocó doble fractura en la pierna derecha del recio zaguero. Fue a los 28 minutos del primer tiempo, y la situación originó un verdadero escándalo de proporciones. Marante entró a sustituir al titular. Otro cambio se produjo con el reemplazo de Strembel por Ongaro. Vacca, Sobrero, Fonda, Pescia, de la Mata, Méndez, Pedernera, Labruna y Loustau completaron el equipo que finalmente consiguió el título, imponiéndose 2 a 0 con goles del inolvidable delantero Tucho Méndez.

Por supuesto, la seria lesión requirió un largo proceso. Pero Salomón superó el trance y sobre el final de la temporada reapareció en la reserva de Racing. Jugando en esa categoría y frente a Huracán hizo su despedida de la casaca que defendió tantas veces y tan brillantemente.
Todavía quedaban cenizas en el fuego sagrado.

Desde Montevideo vinieron en su busca. Se incorporó a Liverpool y 1947 resultó una temporada de satisfacciones para él. La crítica coincidió en proclamarlo el mejor zaguero del campeonato. Le organizaron un agasajo y le entregaron una medalla que lo proclamaba figura de excepción futbolística sin que alterara su proverbial corrección.

Es uno de sus mejores recuerdos. Tiene otros de los que entran en la categoría de inolvidables. Por ejemplo, cuando después de enfrentar por primera vez a Bernabé, la "Fiera" le dijo: “Gracias, pibe; fuiste el que menos me dio". Recuerda entre sus más brillantes producciones el partido igualado 1-1 con River en 1944, y el que libró el seleccionado contra los chilenos en el Sudamericano de 1945.
En su puesto admiró a Domingos da Guía y se siente feliz porque el fútbol le proporcionó toda clase de halagos. Y se lo distinguió como "el gran capitán".

FICHA PERSONAL

Nombre y apellido: José Salomón.
Fecha de nacimiento: 9 de julio de 1916.
Lugar de nacimiento: La Plata.
Padre: Felipe Salomón.
Madre: Concepción Campagnoli.

Hermanos: Felisa, Luis, Juan, Yolanda, Blanca e Ismael.
Casado: con María Angélica García el 16 de diciembre de 1941.
Hijos: María Elena y María Cristina.

Comienzo amateur: Burton F.C.
Comienzo oficial: Banfield.
Trayectoria en clubes: Banfield en 1933; Talleres, 1934; Racing, 1938 a 1946; Liverpool de Montevideo, 1947.

Debut en 1ª división: en Talleres v. San Lorenzo en 1934.
Debut internacional: v. Brasil, febrero de 1940.
Partidos internacionales: 44.

Agradecemos el aporte del historiador brasileño Felipe Soutinho, ya que sin su inestimable y desinteresada colaboración, este posteo no hubiera sido posible. Gracias Felipe.

De paso, dejamos los link correspondientes a los dos posteos anteriores referidos a los jugadores de Talleres que fueron tapa de la revista deportiva que editara la Editorial Atlántida...

http://talleresdeescalada.blogspot.com/2008/03/jugadores-de-talleres-que-fueron-tapa.html


http://talleresdeescalada.blogspot.com/2008/05/jugadores-de-talleres-que-fueron-tapa.html



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